Making of de un vídeo grabado en Marruecos

Fue extraño llegar de noche a Fez. Porque la ciudad apenas se percibía, porque estábamos cansados del viaje, y porque veníamos a grabar un vídeo y no a comprar postales. Ahí, en algún lugar, nos aguardaba la aventura, las calles medievales, las murallas, palacios y mezquitas. Pero no fue hasta la mañana que nos encontramos con la ciudad. No eran las ocho de la mañana todavía, y la Medina de Fez estaba vacía. Recorrer las calles apenas sin gente y en la cotidianidad matutina nos hizo sentir como otros trabajadores más a punto de comenzar la jornada; en nuestro caso, una intensa jornada de rodaje en Fez.

–          Si tengo que escoger un lugar, me quedo con la Medina de Fez. Te transporta a otra época. Y están todos esos olores a comidas y especies. Ves los colores de los pequeños comercios y calles estrechas que se entrecruzan sin sentido aparente. Escuchas el sonido de las oraciones de todas las mezquitas y percibes el tacto de los productos artesanos. Sí, la Media de Fez es toda una experiencia de los sentidos. (Carles)

 

De rodaje en la Medina de Fez

Fez es la tercera ciudad de Marruecos y no tiene nada que ver con Marrakech. Se encuentra a unos 200 kilómetros de Rabat y está considera como el centro religioso y cultural del país. Siempre es emocionante llegar a una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos; pero cuando cruzas la puerta Bab Bou Jeloud, conocida como la “La Puerta Azul” y ante ti se abre el atractivo caos de la Medina Fez el-Bali, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981, no dejas de sentir un cosquilleo especial: estás en la zona peatonal más grande del mundo. ¡Y no ha cambiado de aspecto en casi un milenio de historia! Puedes perderte en este laberinto en el que los burros son el único medio de transporte autorizado. Aquí, Google Maps no funciona. Así que tienes que confiar en tu orientación.

La referencia buscada fue la de la Plaza Seffarine, justo en el corazón de la Medina Fez el-Bali, donde se encuentra la mezquita Al-Karouine, considerada la primera Universidad de la Humanidad. Hacia allí nos dirigimos con mochilas, cámaras y trípodes. Unos pasos antes de llegar, ya escuchamos los golpes sobre el metal de los caldereros artesanos, uno de los oficios más antiguos de Fez. Aquí nos sucedió uno de esos momentos mágicos que se viven estando de viaje: una jam session de percusión con desconocidos. De pronto nos vimos acompasando los golpes de martillo de uno de los artesanos con nuestras palmas. El lenguaje universal de la música. surtió efecto. Toda la callejuela se hizo eco de ello, ¡y los demás artesanos empezaron a sumarse al concierto! Por un momento, todo se llenó de tonos, matices y sonidos, acabando en un clímax musical de risas y una oleada de complicidad entre los artesanos y el equipo de rodaje. Ahí teníamos una de las mejores escenas del vídeo.

 

–          Al final, lo que uno recuerda son las anécdotas que surgen de situaciones improvisadas. Y eso no está en ninguna guía de viaje. (Xavi)

 

Cerca de la plaza Plaza Seffarine, se encuentra el zoco de los tintoreros. Y ahí nos esperaba el barrio de los curtidores; tal vez, el oficio más representativo de la ciudad. También llamado Chouara, el barrio, a orillas del río Fes que cruza la medina, es uno de los lugares imprescindibles que ver en Fez. Se trata de la curtiduría más grande del país y trabajan más de 400 artesanos. Queríamos grabar parte del vídeo allí. La visión es entre dantesca y bella: numerosas cubetas de colores y cientos de pieles secándose al sol. La cal viva, la podredumbre del proceso, la mierda de paloma como amoniaco natural, confieren al lugar un olor que se eleva desde los tanques. Pudimos acceder a la zona de teñido. Apenas las hojas de menta que nos pusimos en las fosas nasales amortiguaron el fuerte olor. Para nosotros fue solo un momento; pero la mayoría de trabajadores se pasan la vida en este lugar.

 

–           No estés pendiente de dónde vas ni a dónde tienes que llegar. Observa el entorno y piensa que para alguien, ese es su día a día. (David)

 

Otro must de Fez

 

Desde el fuerte Borj Sur, uno de los castillos abandonados de la ciudad, puedes disfrutar de una de las mejores vistas sobre Fez. Mejor al caer la tarde, cuando el paisaje se va tiñendo de amarillo y las llamadas al rezo desde las mezquitas lo inundan todo con un eco formidable. Al fondo, la silueta del monte Zalagh se recorta en el horizonte. Mientras la noche va cayendo, las luces desordenadas de la ciudad se iluminan. Si Fez es un caos a pie de calle, imagina verla desde arriba: las azoteas con sus antenas parabólicas, los minaretes despuntando aquí y allá, los tejados de las madrazas y palacios salpicando la especial geografía medieval de la ciudad.

 

Fue ahí, cuando, emocionados por  el momento, nos quedamos mirándonos los tres, y nos dijimos algo así como: “¿Os acordáis cuando hablábamos de empezar con Beland? ¡Pues mirad la que hemos liado! ¡Y lo que falta por llegar!”. Y reímos mientras el atardecer caía sobre Fez.

 

Y el resultado es este…

 

*Gracias al genial y divertidísimo equipo de “Nebraska”. Ricard Canyellas que es un crack de la cámara. A Gil y Judit, nuestros fotógrafos y modelos, que se sumaron al proyecto cuando sólo era una idea. A los guías que estuvieron todo el viaje con nosotros y nos ayudaron a hacerlo todo más fácil. ¡A lo que no vinieron al viaje pero que se sumaron al proyecto! En el diseño Joan Hurtado; en las fotos Gil y Oriol, la web de Edu, los consejos de Judit, y a Joan por la increíble BSO del que será este video, y a Kiribatis por ayudarnos a comunicar todo esto mucho mejor.

Blog
2018-07-03T17:47:58+00:00 Experiencias viajeras, Rutas|