Cinco paisajes a los que dijimos adiós (con tristeza)

Que en el amor nada es para siempre es algo que conocemos por experiencia propia o por la letra de las canciones de Laura Pausini. Pero que la frase también es aplicable a los asuntos de la naturaleza suele pasársenos por alto. Los paisajes se nos antojan estáticos, siempre los mismos. Eternos, diríamos; pero, en realidad, cambian constantemente. Cierto que suele suceder tan lentamente que a nuestros ojos parecen inalterables. Aunque en ocasiones lo hace de forma brusca, como ocurrió el año 2017 cuando colapsó la famosa Ventana Azul de Malta, ya solo una curiosidad en las postales que encontraremos en las tiendas de recuerdos de la isla. Aquí os mostramos los cinco paisajes a los que dijimos adiós.

La Tierra se transforma ya sea debido al cambio climático que acelera el proceso natural, al retroceso de glaciares, a meteoritos, volcanes, terremotos, y sí, también, en muchas ocasiones, por diversos factores humanos: la acción del hombre afecta al relieve terrestre como si Godzilla se pusiera a bailar Hip Hop.

Lugares de los que nos tuvimos que despedir

Una ventana azul en Malta

Todo el mundo quería ir a Gozo, al noroeste de Malta, para hacerse fotos con la Ventana Azul. Pero aquel espléndido arco de piedra que emergía de un mar azul y que había servido como escenario en Game of Thrones sucumbió a una fuerte tormenta. El primer ministro de Malta describió el escenario como desgarrador. Desde entonces, son muchos los que explican que ellos fueron los últimos en ver la formación geológica en pie.

Pioneer Cabin, la secuoya más famosa de California

Seguro que viste esta icónica secuoya gigante en alguna de las muchas imágenes que se encuentran en Internet. Si navegas un poco, encontrarás una fotografía de 1903 en la que aparece Theodore Roosevelt cruzando en una diligencia de caballos el túnel practicado en el tronco del árbol. Con los años se cambió la diligencia por fantásticos automóviles de la época. Incluso alguna marca famosa aprovechó para hacer publicidad en este escenario.

El caso es que una fuerte tormenta a principios de 2017 tiró abajo a este ejemplar de secuoya gigante. Por motivo de la perforación, que databa de 1880, el árbol se encontraba muy debilitado. Finalmente, tal como indicaron los guardabosques del Parque Estatal Calaveras Big Trees, una combinación de descomposición del tronco junto a las lluvias sufridas en el parque, derribaron al gigante. ¡Una lástima que árboles monumentales acaben de esta forma por un capricho humano!

Campos de hielo del Kilimanjaro

 Por si no te lo habían dicho, el glaciar en la cima del monte Kilimanjaro tiene los días contados. Cada año que pasa, sufre más. Calculan que en el 2020, el hielo será solo un recuerdo. “El Kilimanjaro -escribía Hemingway en su famoso cuento- es una montaña cubierta de nieve de 5.895 metros de altura, y dicen que es la más alta de África. Su nombre es, en masai, «Ngáje Ngái», «la Casa de Dios». Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca qué estaba buscando el leopardo por aquellas alturas”. Pues bien, cualquier día de estos con el deshielo, tal vez alguien logre encontrar aquel esqueleto y averiguar qué le ocurrió al leopardo que llamó la atención del escritor americano. ¿El precio? Un glaciar de unos 12.000 años reducido a unos pocos cubitos por el cambio climático y las excursiones guiadas para alcanzar la cima del gigante africano.

Playa del Marabout en Legzira, Marruecos

Este arco no era tan famoso como La Ventana Azul de Malta, por lo que cuando la erosión pudo con él, apenas se enteraron algunas personas más que los vecinos. Pero la verdad es que era una maravilla rojiza que se encontraba imponente en una playa de Legzira, muy cerca de Sidi Ifni, Marruecos. El arco principal, que se derrumbó en 2016, estaba al sur de la playa y era espectacular verlo con la puesta del sol entre las brumas que empujan los vientos del Atlántico en esta zona. Por supuesto, el lugar sigue valiendo mucho la pena aunque ya no esté el fotogénico arco.

Mar de Aral, frontera de Kazajistán y Uzbekistán

El Mar de Aral se encuentra en Asia Central y es un símbolo de cómo la Tierra cambia de forma drástica. Basta ver imágenes de satélite para comprobar cómo su superfície se ha reducido casi hasta desaparecer del todo.

El Mar de Aral es un mar interior que en épocas pasadas llegó a ser el cuarto mayor del mundo. El desastre medioambiental, tal vez el mayor de la historia reciente, comenzó con una serie de trasvases realizados por la Unión Soviética en la década de los años 60. Además, diferentes proyectos industriales -incluso en 1948 hubo un laboratorio soviético secreto de armas biológicas-, vertidos y usos de fertilizantes varios contaminaron el agua. En este “mar perdido”, como se refirió a él la directora de cine Isabel Coixet en un documental, hoy las antiguas embarcaciones se oxidan como si fueran fósiles míticos en la arena.

Pero es posible que no todo esté perdido, y, si como comenzábamos, nada es para siempre, al menos sí podemos luchar para que dure. Gracias a una presa se ha separado el Mar de Aral del Norte del resto de superficie desecada. Representa solo el 10 % pero, algo es algo.

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2018-07-03T17:48:44+00:00 Naturaleza|