¿Y si las cosas no salen como esperábamos en el viaje?

Que sí, que viajar es fantástico, que los lugares son maravillosos, que la gente es encantadora, y que cuando vuelves no eres el mismo. Todo eso por descontado; pero los problemas y las desventuras también son parte del viaje desde tiempos remotos, o si no que se lo digan a Ulises, que le pasó de todo antes de poder volver a casa.

Y es que el viaje es el espacio de la incertidumbre. No hay rutinas, ni horarios, ni obligaciones. Puede suceder que llueva, que se retrase el avión, que nos quedemos sin alojamiento, que la comida esté mala o que nos haga enfermar… Pero eso forma parte del juego. Y no es que estemos llamando al mal tiempo, solo es una cuestión de probabilidades. Aquí os vamos a contar algunos problemas que pueden ocurrir en cualquier viaje. Y también algunas soluciones, así que keep calm and travel. ¡Disfrutad del viaje!

Overbooking, retrasos o cancelación de vuelos

¡Este tema daría como para escribir un libro! Y si tu abuela dice siempre que más vale prevenir que curar, con respecto al overbooking, retrasos o cancelación de vuelos, poco podemos hacer. Es algo así como una lotería del destino. Aunque, eso sí, si te hiciste con un seguro de viaje, muchos de ellos incluyen en sus coberturas indemnizaciones para estas situaciones. No es una solución, pero como mínimo es un consuelo.

Si eres de viajar más que de ir al IKEA, seguro que te habrás encontrado con algún retraso o incluso habrás sufrido alguna cancelación de vuelo. Y bien, aunque parezca que nada podemos hacer contra un gigante de la aviación como Iberia o  Lufthansa, lo cierto es que un viajero es un consumidor y como tal tiene sus derechos, tal como publicó la Unión Europea en un reglamento de obligado cumplimiento en los vuelos con origen o destino europeo. Eso sí, erupciones volcánicas, huelgas, resacas nivel Miedo y asco en Las Vegas o inclemencias meteorológicas extremas eximen a las compañías.

¿Que a qué tienes derecho si cancelan tu vuelo?

Tienes derecho a todo menos a permanecer callado:

  • Si te han informado con poca antelación de una cancelación, deberías recibir un reembolso completo (dentro del plazo de siete días) o un billete alternativo con otra compañía que vuele a tu destino.
  • Si tu vuelo está dentro del espacio europeo y se retrasa tres horas o más, se asemeja a una cancelación y, por lo tanto, tienes la misma compensación. Además, tu compañía aérea está obligada a facilitarte vales para comida y bebida canjeables en los bares o restaurantes del aeropuerto. Ya sabemos que la comida de los aeropuertos deja mucho que desear, pero cuando el hambre aprieta…

En todo caso, el tema suele ir despacio. Lo bueno es que es posible reclamar una compensación tiempo después de que te cancelaron el vuelo y, además, hay multitud de empresas especializadas que cobran sólo si tú cobras la indemnización, que variará en función de los kilómetros del vuelo cancelado desde el aeropuerto desde el que salía el vuelo hasta el aeropuerto de destino. En principio: 250 € si el vuelo es inferior a 1.500 km., 400 € si se encuentra entre 1.500 y 3.000 km. , y 600 € de indemnización si el vuelo es superior a 3.500 km. En cuanto a daños y perjuicios derivados de la cancelación, te puede corresponder una compensación adicional siempre y cuando puedas acreditarlo correctamente.

Daños o pérdida de la maleta en los vuelos

Uno de los problemas más comunes a la hora de viajar. Puede ser que te pierdan el equipaje o que aparezca dañado; pero sea lo que sea que te depare el futuro, es imposible de prever. Si el equipaje aparece en 21 días se considera demora; si no, entonces, estará oficialmente missing. Eso sí, hay algunos trucos fáciles para evitar males mayores.

Si viajas con más equipaje que el de mano y tienes que facturar, recuerda llevar una primera muda, cepillo de dientes, medicamentos que necesites, equipos informáticos o cámaras y un buen libro en el equipaje de mano. Así, y aunque mientras tanto la compañía debe facilitarte los productos básicos, si llegas al destino y no está tu equipaje podrás sobrevivir limpito, con aliento fresco y diversión hasta que te lo entreguen.

¡Mucho cuidado con las escalas cortas! No sólo porque puedes perder tu avión, sino porque a veces las maletas van más lentas que lo que tú haces los cien metros lisos por los pasillos del aeropuerto… En estos casos, con el código de tu maleta, puedes intentar averiguar si está en la bodega del avión o no. Por supuesto, si cargas con un valor por encima de los 1.300 euros, no te cortes en realizar una declaración especial de tu contenido en el momento de facturar porque si no, ese será el límite legal de tu reclamación.

Vale, yo he llegado; pero mi equipaje no, ¿qué tengo que hacer? Pues es muy sencillo: dirígete al mostrador e informa a la aerolínea en cuestión. Y no, no por mucho gritar te van a hacer más caso. Con la apertura de la incidencia te tienen que entregar el Parte de Irregularidad de Equipajes (PIR). ¡No te lo dejes!

Robo de pertenencias

 

Le puede ocurrir a cualquiera, y es que los amigos de lo ajeno siempre están al acecho. Y vaya, que un viajero se nota a la legua… Somos blanco perfecto. Por eso mismo hay que mantenerse siempre alerta, aunque sin caer en la psicosis y escuchar pasos a nuestras espaldas.

Podemos seguir algunos consejos simples para poner las cosas difíciles. Lo principal, y aunque parezca obvio, es no descuidar nunca nuestras pertenencias. Si viajamos en un autobús, por ejemplo, mejor no quedarnos dormidos sin controlar nuestra mochila, y cerrar las cremalleras con candado. En según que zonas, no ir despreocupados con nuestro móvil o tableta en la mano, y en grandes ciudades, preguntar a los del lugar si un barrio es o no seguro. También evitad en la medida de lo posible caminar de noche sin compañía por lugares que no conocemos bien.

Una buena precaución es cumplir aquello de que nunca pongas todos tus huevos en la misma cesta… Puedes buscar pequeños escondites para el dinero en metálico, el pasaporte y tarjetas. Así si sufrimos un robo o una pérdida no nos quedaremos sin nada. Por cierto, lo de la faja oculta en la cintura, se lo conocen todos los ladrones del mundo. Si con todo, acabas sufriendo un robo, no dudes en denunciar en la comisaría más próxima para que, al menos, la cobertura del seguro pueda subsanar la pérdida. Pero recuerda que por mucho seguro de viaje que tengas, si la cosa queda en hurto, no te cubrirán nada.

Caso excepcional: ¡No encuentro mi pasaporte! (o algún otro documento importante)

Es una de las pesadillas de cualquier viajero… “¿Y en serio esto le ha ocurrido a alguien?”, te preguntarás. Pues sí, y resulta que es más común de lo que puedes creer. Muchas veces, el pasaporte se pierde en el mismo avión tras embarcar y no guardarlo bien en tu mochila o bolso; así que si te das cuenta de ello -probablemente a la hora de pasar la aduana de tu destino- podrás tratar de recuperarlo advirtiendo del suceso a los mismos trabajadores del aeropuerto.

De todas formas, antes de viajar, conviene hacer una copia digital de toda la documentación para usarla en caso de pérdida o robo de los originales. Y ten localizada tu embajada o consulado en el país que visitas porque te podrán tramitar un pasaporte de urgencia en caso necesario.

Enfermedades y otras dolencias

Cuatro de cada diez turistas sufrirá diarrea en su viaje… Y eso es lo de menos: accidentes, roturas o esguinces, dolores, fiebres, mordeduras de animales. Si la cosa se complica puede haber problemas. Primero de salud, obvio; y luego, de dinero. Porque, ¿sabes que en según qué país, una noche de hospitalización te puede salir por unos 5.000 euros? No queremos alarmar a nadie; solo remarcar que incluso en los sueños siempre hay algo que puede salir mal.

Según el tipo de viaje los riesgos son unos u otros. Pero en todos, la medida pasa por contratar un seguro con asistencia médica. Si rastrea por Internet, hay muchas compañías que ofrecen diferentes servicios y precios. Sólo hay que comparar y escoger el que mejor se adapte a nuestro viaje.

Problemas con el alojamiento

 

Según el tipo de viaje, esto no es un mal menor… ¡Y no nos referimos a que la nevera del minibar esté vacía! Imagina que te vas de viaje de bodas a Maldivas y cuando llegas, resulta que aquella habitación en la que te las prometías tan felices, en realidad, se parece más al hotel de la peli de El Resplandor. En estos casos puedes reclamar porque lo que encuentras no coincide con la información de la categoría y las instalaciones y servicios según como se informó. Es muy importante que guardes toda la documentación para que tu reclamación llegue a buen puerto.

Otra cosa que puede suceder es que cuando llegues, la habitación reservada esté ocupada: es lo que viene siendo un overbooking en tierra. En estos casos, el establecimiento siempre tiene la obligación de alojarte en otro hotel en la zona de categoría similar o superior, sin que tengas que pagar ni un euro más… Además, tienes derecho a que te paguen los gastos de desplazamiento hasta el alojamiento definitivo. Pero ojo, si no te convence, y no aceptas el cambio de hotel, puedes solicitar el reembolso de lo pagado e, incluso, a que te paguen el transporte hasta el lugar desde el que partiste.

En definitiva, que nada de esto es por amargar la fiesta nadie. Sólo que hay que viajar con un poco de cabeza para disfrutar con el corazón.

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2018-07-03T17:45:41+00:00 Consejos viajeros|